RELIGIÓN, O VIDA NUEVA EN CRISTO

El hombre es religioso por naturaleza. Es también un ser espiritual.

Todos los pueblos de la tierra han tenido y tienen su “religión”, aun en las tribus más remotas.

Hay “religión” en el catolicismo romano, en el protestantismo, en los testigos de Jehová, en el judaísmo, budismo, ocultismo y en muchos “ismos”. Por ejemplo: humanismo, moralismo, materialismo, escepticismo, ateismo y cualquier otro escapismo que esclavice.

En cambio, Salvación, perdón, liberación, cambio de vida y seguridad de vida eterna en virtud del amor de Dios en Cristo, solamente la ofrece y la puede dar la Gracia de Dios por medio de Jesucristo.

“Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres, en quien podamos ser salvos.” (Hechos 4:12).

Se puede ser religioso de la religión que sea y estar por dentro seco y vacío. Se puede tener una piedad aparente y ser un hipócrita e infeliz. Mirando bajo este prisma la “religión”, Marx dijo: “Es el opio del pueblo”.

Cristo vino a liberar al hombre de la tiranía del pecado y del espíritu religioso, pero vacío del amor de Dios.

Cristo vino a cambiar al hombre que, a pesar de “creer” o de “no creer” en Dios, tiene un corazón duro y egocéntrico.

“Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra … Y pondré dentro de vosotros mi espíritu.” (Ezequiel 36:26-27).

Esta realidad profética la vemos en el cambio de vida que experimentó un fanático religioso conocido con el nombre de Saulo de Tarso, llegando a ser un hombre nuevo, lleno del amor de Dios y conocido como el apóstol San Pablo. Leed su testimonio en el Libro de Hechos 9:1-19.

Este mismo apóstol dice por propia experiencia: “Si alguno está en Cristo, nueva criatura es …”. 2 Corintios 5:17.

Leed asimismo el diálogo que Jesucristo sostiene con Nicodemo, religioso y humanista. Cristo le habla de la necesidad de una regeneración o nueva vida para entrar en el Reino de Dios. Juan 3:1-15.

Las religiones nos colocan etiquetas externas, nos dividen, nos imponen leyes, reglas y todo desde fuera. Dios obra desde el interior del hombre. El nos revela su amor y su perdón, y esta sublime revelación de la Gracia y Misericordia de Dios ha llevado y sigue llevando al hombre a depender de El en un acto de arrepentimiento y fe.

AMIGO: Jesucristo te ama. El desea entrar en tu corazón y cambiar tu vida. El desea liberarte de las ataduras que te esclavizan y destruyen.