INVENTOS DE LA IGLESIA CATOLICA

¿QUÉ DICE LA PALABRA DE DIOS SOBRE...
LAS PRÁCTICAS, CREENCIAS Y DOGMAS SIGUIENTES?

« LA TRADICIÓN »

Los llamados «Sacramentos» y sus rituales en general:
El bautismo de los niños, y el «Santo Crisma»:
La Primera Comunión:
La Confirmación:
La confesión de los pecados a los sacerdotes:
Las absoluciones como las entiende Roma:
Comulgar sin la especie del vino:
La «Transubstanciación» de la «Hostia» en Jesús:
La Custodia, el Sagrario:
La Extremaunción:
El Sacramento del Orden:
El Celibato:
El Vaticano como centro de la cristiandad:
El papado y toda la curia:
La jerarquía de la iglesia:
Prelaturas, abadías y prefecturas:
Exigir o recibir dinero del gobierno:
Las encíclicas papales:
El obispado como lo entiende Roma:
El sacerdocio ministerial:
Tribunales eclesiásticos:
Frailes, monjas y ermitaños:
Nuncios y legados de la sede apostólica:
Arzobispos, Cardenales:
Dejarse llamar «Padre» o «Santo Padre:
está prohibido por el mismo Señor Jesús en San Mateo, 23:9
Los conventos y todas las órdenes religiosas:
El uso del latín:
El culto a María:
La virginidad de María después del parto:
La Concepción Inmaculada:
La Asunción de María:
Su mediación universal:
El culto a los «santos»:
Las catedrales:
El altar y su bendición:
Los trajes clericales, ornamentos sagrados:
El báculo y el anillo:
La mitra, la tiara, el palio:
Las torres y campanas:
Las reliquias:
Hacer imágenes y venerarlas: prohibido tajantemente en los Diez Mandamientos. Lea Exodo, cap. 20
Ejercicios espirituales:
Rezos (repeticiones): los prohibe Jesús en San Mateo 6:7
El Rosario:
Hacer el Vía Crucis:
Hacer la señal de la cruz:
Llevar escapularios, crucifijos y «vírgenes», etc.:
Encender cirios para los difuntos:
Todo tipo de procesiones:
Los «Santos» de cada día y ocasión:
La liturgia en general:
El año litúrgico con sus ritos en general:
En especial: la celebración de Navidad, la Epifanía, la Cuaresma,
el Miércoles de Ceniza, el Domingo de Ramos, la Semana Santa,
la abstinencia de carne los viernes, el Corpus Christi, el Sagrado
Corazón, y todos los Santos:
El Purgatorio, el Limbo:
Las beatificaciones y canonizaciones:
La construcción de los templos sobre los sepulcros:
Celebrar misa por los muertos:

NADA
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NADA
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NO, la palabla de Dios no dice NADA acerca de estas cosas. En algunos casos dice simplemente otra cosa.

«Si me amáis, guardad mis mandamientos» es una palabra clave de Jesús a los suyos, a los que le siguen (la Iglesia). ¿Cuáles son, pues, sus mandamientos? Por supuesto sólo son los que se encuentran en la Biblia, Dios nunca pedirá más de lo que está escrito; de otra manera sería un tirano.

Considere las palabras al final de la Biblia, en Apocalipsis, 22:18, que dicen: «Si alguno añadiere a estas cosas Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro». Queda, pues, muy claro: las añadiduras no pueden ser de Dios.

¿Qué hacemos entonces con la «Tradición», esta enorme cantidad de añadiduras: leyes, prescripciones, prohibiciones y mandatos que cada católico sincero está obligado a guardar?. Esta pregunta es muy decisiva, querido lector católico... Siempre han habido dirigentes religiosos que en el «Nombre de Dios» impusieron toneladas de cargas difíciles de llevar, pero son simples leyes humanas que sirven para mantener en pie la función de sus ritos, órdenes y jerarquías. Lo más doloroso del asunto es que los feligreses ponen su fe y confianza en estos inventos; creen sinceramente que es Dios quien les impone este yugo romano.

Está claro que cada religión o secta tiene el pleno derecho de levantar sus propias creencias, leyes y costumbres. Pero no hay ningún derecho, de llamarlas tradiciones «cristianas» o «bíblicas», cuando no lo son.

La misma Biblia, y aun el mismo Señor Jesús, condenan rotundamente estas añadiduras para proteger a las gentes -a usted- del error, de la perdición y de las artimañas de los «fariseos». Leemos en San Mateo, capítulo 15 (lea también el capítulo 23).

1. Entonces se acercaron a Jesús ciertos escribas y fariseos de Jerusalén, diciendo:
2. ¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de los ancianos? Porque no se lavan las manos cuando comen pan.
3. Respondiendo él, les dijo: ¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradíción?

7. Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo:
8. Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón está lejos de mí.
9. Pues en vano me honran, Enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres.


Según las palabras del Señor, las doctrinas y los mandamientos de los hombres, (la tradición) cuando no están de acuerdo con la Palabra de Dios, quebrantan -anulan- los mandamientos de Dios y usurpan su lugar. No es ninguna exageración concluir que la «Tradición» es traición. ¿Acaso es esto poco? ¿A quién le gustaría comer un menú con huevos podridos encima?. O para usar la ilustración en Eclesiastés, 10:1;
«Las moscas muertas hacen heder al perfume del perfumista».
Sin duda las ideas humanas no valen más que moscas muertas que corrompen el buen perfume del Evangelio de la salvación. El resultado es sólo un evangelio adulterado y soso, incapaz de salvar (lea Gálatas, 1:6-10).

Al final de su vida, después de haber cumplido toda la carga de normas humanas, le queda una gran incógnita: ¿Seré salvo por Dios?. ¿Iré al cielo?. No, ningún católico puede dar una respuesta afirmativa. ¿Por qué no?. Precisamente por haber seguido la «Tradición» en vez de la infalible y pura Palabra de Dios. Nuestro Salvador nos ama, ofreciendo «libertad a los oprimidos» (Lucas 4:18), y el «don (regalo) de la vida eterna por Cristo Jesús, Señor nuestro» (Romanos, 6:23). El ha prometido alejar de nosotros nuestra culpa «cuanto está lejos el oriente del occidente» (Salmos, 103:12 y 1ª de Juan, 5:11-13). Esta es la Buena Noticia (Evangelio) que nos enseñan las Sagradas Escrituras.

La pregunta puede Surgir: ¿Es verdad lo que dice este simple folleto?... «El que es de Dios, advierte el Señor Jesús, las palabras de Dios oye» (San Juan, 8:47). ¿Las oye usted?.